La defensa penal se ejerce en procedimientos relacionados con los ámbitos más frecuentes del Derecho Penal, siempre mediante un estudio individualizado del caso y una estrategia procesal adaptada a sus circunstancias concretas.
Entre otros, se interviene en procedimientos por:
Delitos contra las personas (lesiones, amenazas u homicidio).
Delitos contra la libertad (detenciones ilegales o coacciones).
Violencia de género y violencia doméstica.
Delitos contra la libertad sexual (agresiones sexuales).
Delitos contra el patrimonio (hurtos, robos, estafas o alzamiento de bienes).